Tarragona
Anfiteatro de Tarraco Circo de Tarraco Recinto de culto de Tarraco Foro de Tarraco

Tarraco


Una ciudad de esplendor y riqueza.
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360º

Tarraco, puerta del Imperio romano
a la Península Ibérica

'Ingeniería Romana' te traslada a la Tarragona romana

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Para los romanos, sus ciudades fueron la clave del funcionamiento de su imperio. Servían de eslabón entre la ciudadanía y el Estado: tenían edificios para la administración social y política; espacios de ocio como el circo, el teatro y el anfiteatro; además de lugares para el culto religioso.
La actual Tarragona, llamada Tarraco, nació con la llegada de los ejércitos romanos a la Península Ibérica el año 218 a. C., durante la segunda Guerra Púnica.

En ese momento estaba en juego el control del Mediterráneo entre romanos y cartagineses. Las tropas romanas, comandadas por Cneo Escipión, establecieron una pequeña guarnición en Tarraco que se transformó desde ese momento en la principal base militar romana en Hispania.

Posteriormente, se erigió la ciudad, que llegó a ser la capital de la gran provincia de Tarraconensis, con más de 300 ciudades integradas en ella.

El primer paso que llevaban a cabo los romanos era elegir el emplazamiento de la ciudad. Tenían en cuenta que las temperaturas fueran templadas, que el terreno fuera sólido y no pantanoso y que hubiera un manantial de montaña relativamente cercano para suministrar de agua a la ciudad.

El siguiente paso consistió en levantar la muralla defensiva, a inicios del siglo II a.C., de la que aún quedan restos en los jardines del Campo de Marte de Tarragona.

Es una de las construcciones romanas más antiguas y mejor conservadas que quedan fuera de Italia, formada por enormes sillares de piedra.

Tarraco creció y fue ganando importancia en los siglos II y I a.C. Además de soldados, llegaron a la urbe comerciantes y ciudadanos que importaron la cultura, organización y métodos de construcción del imperio, hasta constituirse capital de la Hispania Citerior.

Asimismo, César concedió a la ciudad el título de colonia después de la lealtad que mostraron los tarraconenses durante la guerra civil contra Pompeyo.

Las construcciones que consolidaron Tarraco como próspera ciudad romana fueron un reflejo de esa relevancia.

Así, el primer capítulo de 'Ingeniería Romana' acerca con gran detalle cómo se desarrolló la urbanización de la ciudad mediterránea.

El circo de Tarraco se construyó en tiempos del emperador Domiciano, hacia el año 100 d.C.

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Algunos sillares de piedra de la muralla de Tarragona pesan hasta
30
toneladas

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