¿Hacia dónde va la guerra en Siria?
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Actualidad Escrito por RTVE

¿Hacia dónde va la guerra en Siria?

Lo que comenzó en 2011 como un levantamiento pacífico contra el régimen de Bachar al Asad se ha convertido en una cruenta guerra civil que entra este miércoles en su sexto año de conflicto.
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¿Por qué se ha alargado tanto la guerra?

Inspirados por la Primavera Árabe, a principios de marzo de 2011, un grupo de adolescentes en la ciudad agraria de Deráa salió a la calle para protestar contra el régimen del presidente Bachar al Asad, fueron detenidos y torturados por realizar una pintada: “Es tu turno, Doctor”, podía leerse en una pared de su escuela. Esto motivó que familiares de los jóvenes hicieran suyas sus consignas e iniciaran un ciclo de protestas tomando las calles después de cada viernes de oración, las concentraciones se extendieron por todo el país y la mecha prendió.

El Gobierno reprimió con violencia las manifestaciones provocando la condena de la comunidad internacional. Los simpatizantes de la oposición comenzaron a armarse y desertores del Ejército sirio se unieron a los rebeldes, aglutinados en el Ejército Sirio Libre (ESL). En 2012 los enfrentamientos llegaron a las principales ciudades del país: Damasco, Alepo y Homs.

Aunque muchos analistas pensaron que el régimen colapsaría, Al Asad consiguió ayuda de Irán y del movimiento chií libanés Hizbulá. Con el paso del tiempo, parte de la oposición, muy dividida, se radicalizó progresivamente por la brutalidad del régimen y el abandono de la comunidad internacional.
Así, a la guerra civil se sumó la expansión del Estado Islámico, que comenzó a ganar territorio en abril de 2013 y arrebató a los rebeldes Raqa, ciudad que convirtió en la capital de su califato en Siria.

Ese mismo año, el uso de armas químicas por parte del Ejército gubernamental casi provoca un enfrentamiento internacional en suelo sirio, ya que esa era la línea roja de Barack Obama para intervenir militarmente en el país árabe.

Sin embargo, la mediación de Putin, que convenció a Al Asad para que destruyera su arsenal químico bajo supervisión internacional, evitó la intervención estadounidense, que finalmente llegó -aunque solo aérea- en 2014 por el auge del EI.

La intervención de potencias regionales y mundiales ha sido clave en el recrudecimiento y continuación de los combates. Mientras que Irán y Rusia han dado su apoyo a Al Asad, Arabia Saudí, Estados Unidos y Turquía han dado soporte militar y financiero a los rebeldes.  Alargando una guerra que tenemos algo más cercana por los cerca de cinco millones de refugiados que abandonaron su país buscando una vida mejor.

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¿Cuál es el papel de los actores internacionales?

Aunque la postura con respecto a la continuidad o no de Bachar al Asad no es unánime, las potencias extranjeras que han intervenido en Siria tienen un objetivo común: la lucha contra el Estado Islámico.
Estados Unidos
Desde 2014, Washington ha liderado una coalición internacional -a la que más tarde se unieron Reino Unido y Francia-, que ha realizado incursiones aéreas contra EI en Siria, pero han evitado atacar a las fuerzas del gobierno sirio. A principios de este mes, el Gobierno de Trump ha anunciado el aumento de su despliegue militar para impulsar la ofensiva sobre Raqa, sumando un total de 900 militares sobre el terreno.
Rusia
Rusia ha sido el principal valedor de Bachar al Asad. Cada vez que ha estado al borde del precipicio, Moscú ha acudido en su ayuda. Lo ha hecho vetando resoluciones en la ONU, mediando cuando Obama estuvo a punto de intervenir en 2013 por el empleo de las armas químicas y, desde 2015, bombardeando posiciones del EI con el objetivo de estabilizar a Al Asad y asegurarse un papel en las conversaciones de paz.
Irán
Fue el primer país en acudir en ayuda de Al Asad. Teherán ha proporcionado armas, financiación y un ejército de 70.000 milicianos.
En estos seis años de guerra, el gobierno de Hasán Rohani ha gastado unos 90.000 millones de euros, y es que para Irán la continuidad de Al Asad es clave para frenar la influencia de Arabia Saudí, con quien mantiene una gran rivalidad por el liderazgo político e ideológico en Oriente Próximo.
Turquía
Tras las primeras protestas, Ankara condenó a Al Asad por la violenta represión y pidió su salida del cargo. Con el auge del EI, en un principio se negó a participar en la lucha contra los yihadistas, e incluso se le criticó su falta de control sobre su frontera, ya que por ésta se sopechaba llegaba ayuda a los radicales. Finalmente, en agosto de 2016 lanzó una ofensiva para acabar con la presencia del EI en su frontera.

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¿Qué podemos esperar de las conversaciones de paz ?

La falta de confianza entre las partes es el principal escollo en los distintos procesos negociadores iniciados para dar una solución política al conflicto. Por el momento las conversaciones de Ginebra, auspiciadas por la ONU, y las de Astaná, promovidas por Rusia y Turquía están estancadas y el alto al fuego anunciado en diciembre de 2016 por Rusia y Turquía se ha roto en varias ocasiones. Sin embargo, en la última ronda de conversaciones iniciada en Ginebra el mes pasado se intuyó cierta esperanza después de que las distintas delegaciones -la gubernamental y la que agrupa a la oposición- accedieran a reunirse por primera en una misma sala, dado que en los anteriores intentos los contactos fueron siempre indirectos.

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¿Es posible una transición sin Al Asad?

Por el momento, el presidente sirio parece cada vez más seguro en su cargo. Tras las últimas ofensivas, el Ejército sirio controla las principales ciudades del país. 
El apoyo de Rusia e Irán durante estos seis años ha sido determinante para evitar el colapso del régimen y asegurar su permanencia en el poder. A esto hay que sumarle las profundas divisiones entre los rebeldes han debilitado la denominada oposición siria, que carece de una alternativa.

Además, ahora la administración Trump ha fijado como prioridad derrotar al Estado Islámico, dejando en segundo plano la conveniencia o no de la continuidad de Al Asad. Por su parte, el mandatario sirio ha asegurado esta semana que no abandonará el poder a menos que los su pueblo vote en un referédum en contra del actual sistema político.

Raqa, próximo objetivo

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¿Cuáles serán las próximas batallas?

La toma de Alepo y la reconquista de Palmira, ha sido un punto de inflexión para el Ejército de Gobierno sirio que ha fijado como próximo objetivo Raqa, la capital del califato del Estado Islámico. 
El bastión yihadista está rodeado por las tropas turcas y sus aliados rebeldes sirios, las fuerzas leales a Damasco apoyadas por Rusia y una alianza kurdo-árabe respaldada por Estados Unidos. El asalto final es cuestión de semanas y todas las partes toman posiciones.

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¿En qué situación vive la población?

Con este escenario, Siria continúa desangrándose, según los datos del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, organización no gubernamental con sede en Londres que supervisa el conflicto, son ya casi 321.000 muertos, mientras que la ONU aumenta la cifra a más de 400.000.
El conflicto ha dejado 11 millones de desplazados (6,3 dentro de Siria, y 4,9 fuera) mientras que cerca de 13,5 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en el interior del país.
Los mecanismos de ayuda se están debilitando dentro de Siria obligando a las familias a adoptar medidas extremas simplemente para sobrevivir.