¿Es tu dieta parte del cambio climático?
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Estilo de vida Escrito por César Peña

¿Es tu dieta parte del cambio climático?

Nuestra alimentación tiene una relación directa con los principales problemas que el ser humano está generando en el planeta. Un cambio de hábitos puede ser bueno no solamente para la salud, sino también para el medio ambiente.
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Estilo de vida

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¿Cómo afecta la agricultura al medioambiente?

La agricultura es uno de los principales consumidores de recursos como el agua y responsable de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El viaje de tu comida
Antes de que puedas comerte tu plato preferido, los alimentos han sido producidos, almacenados, elaborados, envasados, transportados, preparados y servidos. En cada una de estas fases, en una más que en otras, se liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera.
20% de las emisiones
La FAO alerta de que agricultura y ganadería generan un 20% de las emisiones de tipo invernadero, y aumentará las próximas décadas. Su impacto solo lo supera el sector energético (47% de las emisiones), así que un cambio de modelo agrícola podría tener un gran impacto.
En España
La agricultura es la responsable de entre el 10% y el 12% de las emisiones de gases de efecto invernadero en España (en Estados Unidos del 30%) y sí, aquí también irá en aumento esa cifra. Frenando las emisiones lograremos también controlar la variabilidad climática que afecta a las cosechas.
¿Estamos haciendo algo?
Entre 1990 y 2012, las emisiones de la agricultura de la Unión se redujeron un 24 % gracias a una disminución significativa de la cabaña ganadera, a una aplicación más eficiente de los fertilizantes y a una mejor gestión del estiércol.

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¿Qué hace tu foto de Instagram al planeta?

Si eres usuario activo de Instagram seguramente cuentes en tu galería con fotos de comida parecida a esta que ha colgado Beyonce. ¿Has pensado alguna vez en la distancia que han recorrido esos alimentos hasta tu plato? 

Si no sueles fijarte en el origen de las materias primas, es muy probable que: Para una paella de pescado y marisco hayan sido necesarios más de 6.000 kilómetros (lo que supone una emisión a la atmósfera de más de una tonelada de dióxido de carbono). Para un plato de garbanzos 5.400 km. Para un entrecot de ternera 6.900 km. O para una macedonia de frutas, unos 5.400 km. (Datos: Amigos de la Tierra).

Sin embargo, si en una dieta media reducimos la cantidad de carne roja y procesada y duplicando el consumo de frutas y verduras podemos reducir un 17% las emisiones de gases de efecto invernadero, y cerca de un 40% el consumo de agua.

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¿Sabrosamente tóxico?

Es evidente que para conseguir los alimentos que consumimos hay que emplear recursos, pero ¿es obligatorio que sean contaminantes?

La clave está en consumir productos de temporada, que se cultiven cerca de nuestra ubicación y que no supongan el uso de recursos poco disponibles. Así, comer carne de ternera criada en el desierto del Sahara es mucho más costoso que si ha crecido en una zona con abundantes recursos hídricos como Holanda.

Precisamente la ternera es, con mucho, el alimento más contaminante. A sus altas emisiones de Dióxido de Carbono y gran consumo de agua (hacen falta más de 15.000 litros de media para conseguir un kilo de carne de ternera), hay que sumarle el uso de antibióticos en su crianza o el de pesticidas para cultivar el pasto con el que se alimenta.

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¿Nos ahoga la sobrepesca?

La sobrepesca en nuestros mares y océanos tiene consecuencias que aún no somos capaces de valorar. Por ejemplo, según el Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva (ICBiBE) de la Universitat de València el exceso de pesca es la responsable del encallamiento de cetáceos en las costas del Mediterráneo. En 2017 se hallaron 47 cetáceos varados en la costa valenciana. En los últimos 55 años todas las especies ha tenido rendimientos cada vez menores lo que demuestra que son en realidad muy vulnerables y sensibles a la actividad humana. Otro problema asociado a la sobrepesca (especialmente a los descartes que se producen con ella) es el aumento de Anisakis en el pescado que consumimos. 

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¿Alimentos zombies?

En el mundo se está librando una batalla que ríete tú de los superhéroes Marvel. 

Los contendientes son los alimentos procesados y los súper alimentos, y su campo de batalla es tu dieta. Los procesados son alimentos sometidos a algún tipo de preparación (pueden ser desde los que vienen pelados para consumirse directamente hasta platos precocinados) y han llegado a formar parte importante de nuestra dieta, alejándonos de productos frescos y de temporada.

Los súper alimentos son alimentos hipster que además son increíblemente buenos para tu salud. Lo tienen todo, nombres exóticos como Moringa, Maca, Spirulina o Reishi, hasta lo malo de las modas: Cada cierto tiempo descubrimos uno nuevo que viene a concedernos la eterna juventud.

Quizá son demasiadas expectativas sobre ellos, pero si tienes que elegir con quién quedarte, ¿a quién elegirías?

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¿Qué puedo hacer yo?

Frente a lo que comúnmente se suele pensar, en el usuario final reside el poder de modificar los modelos de consumo. Si todos decidiesen comprar productos de cercanía, los supermercados se preocuparía de ofrecer productos cultivados o criados en la zona. Si exigiesen el fin de los envoltorios de plástico, habría que buscar soluciones.
¿Es esto posible? En supermercados como este de Holanda ya ocurre. ¿Quieres ver cómo será hacer la compra cuando todos estemos concienciados en reducir nuestra huella ecológica? Dale al play.