Revelando a Dalí: Torero alucinógeno - Lab RTVE.es | LAB RTVE.es

‘Torero alucinógeno’, un lienzo de desmesuradas proporciones de cuatro metros de alto y casi tres de ancho, bebe del método paranoico-crítico y juega a las dobles imágenes

Torero alucinógeno
Dalí explica: 'Torero alucinógeno' Esta obra juega a ocultar el busto de un torero entre una amalgama de Venus de Milo y un enjambre de moscas. Con unas proporciones desmesuradas, Dalí desborda los límites de su imaginación en esta obra que concibió al ver una caja de lápices.

“Nunca he tomado ninguna droga; agua mineral es lo máximo que puedo tomar. Pero Dalí es la droga, tómenme porque soy alucinógeno”. Bien se puede presentar la obra con estas declaraciones del pintor en el programa de TVE ‘Doble Imagen’ en las que, sabedor del interés que suscita Dalí, se permite ensalzar su personaje y esconder a la persona.

‘Torero alucinógeno’, un lienzo de desmesuradas proporciones de cuatro metros de alto y casi tres de ancho, bebe del método paranoico-crítico y juega a las dobles imágenes a partir una caja de lápices. Fue una estuche de la marca Venus Esterbrook el que disparó su imaginación al recordarle el rostro de un matador de toros enmascarado en la Venus de Milo que ilustraba la caja. Dalí quiso crear una composición a raíz de esa experiencia.

Situó en el centro del lienzo la sugerente escultura griega, presente en la obra más de una decena de veces y dotó de significado daliniano a la obra añadiéndole algunos de sus fetiches. El rostro de Gala, las bolas atómicas o un de moscas -sus “hadas del Mediterráneo”- son solo algunas de sus recurrentes imágenes presentes en este cuadro. Él sentía fobia a los insectos desde niño porque en esos años le arrojaban todo tipo de bichos encima fruto de las novatadas. Esos recuerdos se instalaron en su subconsciente y en muchas ocasiones en sus lienzos.

Gracias a los apuntes y bocetos que Dalí fue haciendo sobre esta obra en el proceso creativo hoy sabemos que quería apostar por el juego de sombras y volúmenes que se terminan diluyendo en en el fondo de la composición.

Dalí plasma su visión del “torero pre mártir” -tal como lo describe ante las cámaras de TVE- ‘amasando’ sobre las Venus el rostro de un matador de toros que por la forma del rostro que dibujó se asemeja mucho al legendario Manolete.

Parte del tronco de la Venus conforma el corbatín del torero, además de la montera hecha de moscas en torno al diámetro del ruedo o la cabeza de toro que surge tras sus característicos átomos.

Según explicó el pintor catalán, el torrero es “la suma de todos los jóvenes amigos que quedaron atrás y penetraron en el reino de la muerte”. Entre ellos Federico García Lorca, a quien le unió una gran amistad tras su paso por la Residencia de Estudiantes de Madrid.