Teleprompter, el aliado del presentador

Aunque el color corporativo es el azul, en alguna ocasión se han hecho experimentos con otros colores para el plató del Telediario, como el naranja que se usó durante un tiempo.

No siempre los presentadores matenían la vista fija frente a la cámara mientras contaban las noticias. En los inicios, los locutores de continuidad eran conocidos como los ‘bebepatos’ porque bajaban y subían la cabeza: unos para leer y mirar a cámara, otros para comer y coger aire. Pronto la tecnología permitió a los rostros del Telediario comunicar de una forma mucho más natural y captar la atención de los espectadores.

Teleprompter, el aliado del presentador No siempre los presentadores matenían la vista fija frente a la cámara mientras contaban las noticias. En los inicios, los locutores de continuidad eran conocidos como los ‘bebepatos’ porque bajaban y subían la cabeza: unos para leer y mirar a cámara, otros para comer y coger aire. Pronto la tecnología permitió a los rostros del Telediario comunicar de una forma mucho más natural y captar la atención de los espectadores.

El teleprompter o autocue llegó a TVE en 1985 y desde el inicio fue muy útil para los profesionales que se enfrentaban cada día a la cámara, aunque algunos criticaban la falta de frescura. El funcionamiento era algo rudimentario y condicionaba la forma de escribir de los redactores porque tenían que ceñirse a unas estrechas columnas. De esta forma, los textos eran mecanografiados en una sola columna e impresos.

Esas cuartillas pasaban por un rodillo muy lentamente y era filmado por una cámara. Las imágenes se enviaban a un monitor que situado delante de la cámara, con un cristal inclinado que reflejaba los textos y facilitaba la lectura.

De esta forma, los presentadores empezaron a ‘contar’ noticias a cámara y dejaron de leerlas bajando la vista continuamente. Tres elementos eran necesarios en esta nueva puesta escena: las entradillas escritas en un papel pautado, la máquina portadora de los textos con vídeo y monitor y el dispositivo que permitía reflejar los textos en el cristal inclinado. A medida que pasaron los años, la técnica fue mejorando y el rodillo dejó paso a un monitor con el texto manejado desde el control por un operador que iba regulando la velocidad de los textos durante la emisión. Pero pronto los presentadores recuperaron el ‘poder’ y hoy en día son ellos los que utilizan un pedal para regular la velocidad del cue y así adecuarlo a su ritmo de lectura.

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