Conquista de Granada: El sitio de Málaga, 1487

Introducción de Isabel

El rey Fernando decide conquistar Málaga por la vía pacífica tras hacerse con Vélez-Málaga y derrotar a las tropas de El Zagal. El alcalde de la ciudad, Aben Comixa, aliado de Boabdil, ofrece una rendición pacífica pero los norteafricanos acantonados en Gibralfaro se adueñan de la alcazaba y de otras fortificaciones, poniendo la ciudad en manos de los seguidores del Zagal, que se niegan a rendirse. Empieza así el mayor cerco de la Guerra de Granada. Ante la carestía de alimentos y los continuos bombardeos, el comerciante local Ali Durdux logra apoyos para conseguir la rendición, desbanca a El Zegri de la Alcazaba y permite la entrada de las tropas cristianas pero Fernando no da salvoconducto a los habitantes de la ciudad, sino que los convierte en esclavos.

El atento fallido. Un suceso durante la toma de Málaga impactó especialmente a los cronistas. Un musulmán malagueño, haciéndose pasar por negociador, entró en el campamento cristiano dispuesto a matar a los Reyes. Tras burlar la vigilancia de los guardas se metió en una de las tiendas pensando que era la de la reina al ver a dos personajes de la corte. En realidad quien se encontraba allí fue la dama de confianza de Isabel, Beatriz de Bobadilla, que resultó herida tras ser atacado con un cuchillo. El suceso provocó un fuerte impacto en los monarcas, que se vería luego en las duras condiciones impuestas a la rendición de la ciudad.

El mayor castigo de la guerra. La estrategia de Castilla desde la batalla de Álora se basa en el estado de sitio de las ciudades que, sometidas a la artillería, deciden rendirse por el alto número de bajas civiles. En el caso del sitio de Málaga esta técnica llega a su mayor desarrollo por la extensión del estado de sitio y la magnitud del enfrentamiento: desde la política de tierra quemada hasta el aislamiento marítimo, la ciudad andaluza sufrió el mayor castigo de la guerra.

Las cifras que se manejan en esta batalla son: un total de 12.000 caballos y 50.000 infantes movilizan los cristianos para el sitio de Málaga. Según las cartas enviadas por los malagueños a Boabdil, en la parte final del sitio contaban solo con 5.000 defensores, de los que 2.000 estaban heridos. En total durante el cerco habían muerto 1.000 personas.

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