Conquista de Granada: los perdedores

Las luchas intestinas entre las diferentes familias nazaríes terminarán provocando no solo la caída del Reino de Granada, sino la progresiva desaparición de esa dinastía, que acaba en el norte de África reproduciendo sus viejas pendencias. La derrota es también un mazazo en el mundo islámico

Boabdil

En cumplimiento de lo acordado con los reyes, Boabdil se exilia en 1492 a la Alpujarra granadina, donde por unos escasos meses podrá reunir a su familia: recupera a sus hijos (retenidos por los reyes católicos) y vive con su esposa Morayma y su madre Aixa. La alegría dura poco: uno de los menores muere, al igual que su madre Morayma. Tras la tragedia, recoge los restos de sus antepasados de Granada y los entierra junto a los de Morayma en Mondújar.

Los Reyes Católicos temen una sublevación y negocian su marcha a África. Tras vender sus posesiones, Boabdil y su familia embarcaron en 1493 junto a 6.320 personas de Granada y de las Alpujarras en doce embarcaciones fletadas por los Reyes Católicos, que salieron de los puertos de Adra y Almuñécar.

Boabdil llega con su familia a Melilla, y allí pide al sultán de Marruecos autorización para instalarse en Fez bajo su protección. Allí vivirá 40 años más, los más oscuros de su vida, donde será un fiel aliado militar del emir, su amigo, aunque no se volverá a casar ni a tener hijos.

Aixa

Aunque las crónicas cristianas la llaman Aixa, también es conocida como Fátima al-Horra, Fatima la Honrada en árabe. Era hija del emir Muhammad IX el Izquierdo, al-Aysar, tío de Abûl-Hasan (Muley Hacén). Se casó primero con Muhammad XI y después con Muley Hacén. La madre de Boabdil le acompaña en su primer exilio a las Alpujarras. La leyenda dice que de camino Boabdil volvió la vista atrás llorando para contemplar Granada por última vez y Aixa le dijo: 'llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre'. Debido a esto el puerto de montaña recibe el nombre del Suspiro del Moro. Sea o no cierto, Aixa también siguió a Boabdil en su segundo exilio en Fez, donde moriría al poco tiempo.

El Zagal

Tras rendir la plaza de Almería, El Zagal pasa a ser vasallo de los reyes católicos y se convierte en señor de Andarax, Orjivas, Lecrín y Lanjarón. Hasta 1492 ayudará a los reyes a derrotar a su sobrino Boabdil pero tras la caída definitiva de Granada y por tanto también del reino nazarí, comenzó a encontrarse a disgusto por la presión a que era sometido por los monarcas cristianos. Vendió sus territorios a los Reyes Católicos por cinco millones de maravedíes y se dirigió a Fez (Marruecos). Allí el emir le despojó de todas sus riquezas, le encerró en un calabozo y le quemó los ojos en nombre de su buena amistad con Boabdil el Chico. El Zagal anduvo mendigando errante de aldea en aldea por el norte de África hasta que murió en el año 1500, se cree que en la actual Orán.

Zoraida

Fue capturada con otros niños a la edad de 10 ó 12 años y llevada a Granada. La pasión senil de Muley Hacén hacia ella hizo que descuidará sus deberes y obligaciones porque estaba seguro de que los cristianos, sumidos en luchas intestinas, no representaban ninguna amenaza para él. Según el cronista Al Maqqarí, Fátima-Aixa temía por la vida de sus hijos Boabdil y Yúsuf debido a su rivalidad con la favorita cristiana, y por ese motivo se suscitaron entre los servidores del estado la mutua antipatía y el partidismo por la inclinación de los unos hacia los hijos de 'La Horra' y de los otros hacia los vástagos de la cristiana. La enfermedad de su esposo la deja sola en Granada y luego le acompañará en su lecho de muerte en Mondújar. Tras lo sucedido abjura de la religión musulmana, vuelve a llamarse Isabel de Solís y sus hijos adoptan los nombres cristianos de Fernando y Juan de Granada.

ARISTOCRACIA NAZARÍ

Buena parte de la aristocracia nazarí se pasa al bando castellano y se convierte al cristianismo tras la caída de Granada. Los zegríes, aliados de El Zagal, se pasaron al bando castellano y fueron uno de los 32 linajes musulmanes que son reconocidos por los Reyes Católicos en las Capitulaciones de Granada. En 1500 se convirtió al cristianismo el sobrino de Hamet el Zegrí, cabeza de linaje. Otro de los reconocidos fueron los de Granada Venegas, cuando su cabeza de linaje, Cid Hiaya, alcalde de Baza, rindió la ciudad a Fernando. Hiaya pasa a llamarse Pedro de Granada y ocupará importantes puestos en el reino castellano.

POBLACIÓN MUSULMANA

Tras la Conquista de Granada todos los musulmanes sometidos a la Corona de Castilla pasan a ser mudéjares dentro de una política de tolerancia religiosa impulsada por el primer arzobispo de Granada, Hernando de Talavera. Estos nuevos mudéjares granadinos se unen a los ya existentes (los llamados “mudéjares viejos” o “moros de paz”) que aún vivían en Castilla en núcleos llamados aljamas y que configurarían una comunidad de unas 50.000 personas en todo el reino a las que se añadió la granadina.

Esta presencia mudéjar seguirá hasta 1502, cuando tras las revueltas granadinas de 1499-1501, el cardenal Cisneros impone en una pragmática la conversión forzosa al catolicismo de todas las comunidades mudéjares castellanas, tanto de Granada como fuera de ellas. A partir de 1525-26 lo hará Aragón y una década antes el reino de Navarra. La tradición islámica consentía que se practicara la taqiyya, o simulación de las creencias, cuando el musulmán se viera en peligro, si bien ésta venía admitiéndose sólo en el plano individual. La Inquisición, al igual que hiciera con los judíos, detiene a sospechosos de “islamizar” y llega a procesar a miles de ellos.

Las Guerras de las Alpujarras suponen un antes y un después para los moriscos granadinos que son despojados de sus bienes y dispersos por toda España. Finalmente, ante la imposibilidad de asimilarlos a la población cristiana vieja, Felipe III en 1609 ordena la expulsión de todos los moriscos de España: ya fueran aragoneses, navarros, valencianos, castellanos o catalanes.

> La toma de Granada< La toma de Baza