Conquista de Granada: La toma de Baza, 1488-1489

Introducción de Isabel

Fernando prepara un gran ejército, con 13.000 jinetes y 40.000 peones para tomar Baza, en manos de El Zagal e instala un gran campamento con todos los grandes de España a las afueras de Baza. Los musulmanes han acumulado víveres para quince meses esperando que con el mal tiempo y la falta de víveres Fernando termine levantando el campamento Su estrategia surge efecto en un principio y en octubre los cristianos tienen que adentrarse en las huertas para emplazar sus cañones. El buen tiempo en el otoño granadino, junto con la llegada de la reina Isabel, que se incorpora en noviembre, y el buen tiempo en ese otoño hace que el cuñado de El Zagal, alcaide de la fortaleza, se termine rindiendo.

El frente oriental. Por primera vez en lo que va de guerra en 1488 los reyes deciden atacar la parte oriental del Reino de Granada, la más empobrecida y despoblada. Los reyes instalan su campamento en Murcia y atacan desde Lorca localidades como Vera, Mojácar, Huéscar y Cuevas de Almanzora, que se rinden sin mostrar apenas resistencia. Este terreno es, además, el que está destinado a ser el que acoja a Boabdil una vez que rinda Granada cuando derroten a su tío El Zagal.

La importancia de los víveres. La quema de cultivos y la tala de árboles se convierten en una práctica habitual en esta guerra, hasta el punto de que Fernando consigue que las localidades del levante almeriense se rindan solo al verse sin víveres. Sin embargo, los habitantes de Loja se aprendieron bien la lección y pagaron a las tropas cristianas con su misma moneda: acumularon provisiones para aguantar durante meses mientras que en el campamento de Fernando los soldados se las veían y deseaban para conseguir comida. El resultado fue el cerco más problemático[4] para Fernando durante la guerra, en el que la llegada del invierno y lo escarpado del terreno incluso hizo que sus lugartenientes, como el marqués de Cádiz, aconsejasen la retirada.

Las principales consecuencias que tuvo esta batalla de Baza es que apuntaló definitivamente la guerra del lado cristiano. La rendición de Baza, realizada por su propio cuñado, Cidi Yahya, convence a El Zagal de la imposibilidad de ganar a los Reyes Católicos y preparar un último movimiento: rendir Almería y Guadix sin esperar al cerco. Hubo en esta rendición una causa natural importante: los seísmos que destruyeron en 1487 y 1489 buena parte de las defensas y las viviendas de Almería, que instauró entre los musulmanes los malos augurios. Con la conquista de Almería el reino Nazarí se quedaba sin accesos al mar, quedándose imposibilitada Granada de recibir socorros o avituallamientos del Norte de África.

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