Conquista de Granada: el estado de sitio

La guerra de Granada supone el inicio de un tipo de asedio total alejado de las gestas caballerescas que coronaron las historias de la reconquista. Así, los Reyes Católicos no buscan tanto heroicidades personales como las de El Cid como un minucioso plan de acoso y derribo que lleve a la población civil a rendirse. En el caso del asedio a Málaga esta técnica llega a su máxima expresión.

PRIMERA FASE: TIERRA QUEMADA

Antes de comenzar el sitio, las tropas de Fernando ponen en marcha la quema de cultivos y la tala de árboles para dejar sin recursos a la ciudad sitiada. En el caso de las ciudades menos guarnecidas y más dependientes de la agricultura local, esta técnica es suficiente para la rendición, como ocurrió con algunas localidades de Almería.

SEGUNDA FASE: PRIMERAS NEGOCIACIONES

Buena parte de las victorias cristianas en la guerra se producen por el propio temor de los civiles a sufrir el mismo castigo que ciudades vecinas. Eso ocurrió tras la batalla de Álora o el sitio de Ronda, cuando en los alrededores se avinieron a negociar una rendición para evitar la destrucción de sus ciudades y salvar alguna de sus propiedades.

TERCERA FASE: EL CAMPAMENTO

Fernando establece campamentos permanentes a las afueras de las ciudades para dejar claro que no se van a marchar hasta que se rindan. A medida que la guerra avanza estos campamentos se vuelven más sofisticados e incluso parecen ciudades, como ocurrió con el de Santa Fe en las afueras de Granada.

CUARTA FASE: PRIMER ATAQUE DE ARTILLERÍA

Las tropas castellanas emprenden el bombardeo contra las murallas de las ciudades para abrir un hueco y entrar con las tropas para tomar la ciudad.

QUINTA FASE: SEGUNDO ATAQUE DE ARTILLERÍA

Si la muralla no cae, el ejército usa una técnica mucho más sangrienta: lanzar ataques de artillería curva (precedente de los obuses) en los que se lanzan bolas de fuego o con pólvora dentro de la ciudad para atacar a la población civil. El objetivo: fomentar la rendición de la ciudad por la presión de los ciudadanos.

SEXTA FASE: SEGUNDAS NEGOCIACIONES

En condiciones normales las ciudades suelen rendirse tras varios ataques contra su población, pero en el caso de Málaga el férreo dominio de la ciudad de los zegríes y bereberes provocan una cascada de falsas negociaciones que tenían como objetivo atacar a las tropas castellanas. En un caso incluso un presunto negociador se quiso meter en la tienda de la reina para matar a los monarcas.

SÉPTIMA FASE: BLOQUEO MARÍTIMO

Las ciudades con salida al mar tenían una dificultad adicional para su bloqueo: la llegada de barcos con víveres que permitían resistir sine die. En el caso de Málaga era el principal puerto comercial de Granada, la ciudad más rica y por la que llegaban víveres desde África en época de conflicto bélico. De esta forma, por primera vez barcos de Aragón, País Vasco e incluso el imperio austríaco participan en la contienda bélica para estrechar el cerco sobre una ciudad acostumbrada a vivir en la abundancia del comercio.

OCTAVA FASE: LA LLEGADA DE LA REINA

En situaciones de estancamiento, la llegada de Isabel se convierte en un elemento básico de guerra psicológica: reafirmar que los reyes no se van a marchar y que son capaces de llevar su corte hasta la puerta de la ciudad hasta que se rinda. La presencia de Isabel fue clave en Málaga, pero sobre todo en otros sitios posteriores como los de Baza o Cambil.

NOVENA FASE: LA REVUELTA INTERIOR

La falta de víveres por tierra y mar, los bombardeos continuos y la presencia imponente de toda la corte castellana lleva a buena parte de la burguesía comercial de Málaga a rebelarse contra el dominio militar y religioso de los alfaquíes. Por eso designan a Alí Dordux, comerciante local, para negociar en secreto con los reyes y liderar la revuelta contra los zegríes, que pierden la Alcazaba y se amotinan en el castillo de Gibralfaro.

DÉCIMA FASE: LAS CONDICIONES DE RENDICIÓN.

Las condiciones de la rendición varían de manera sustancial en proporción a la cantidad de esfuerzo y dinero invertido. Dados los intentos fallidos de negociación y la resistencia ofrecida, Málaga sufre las peores condiciones de la guerra:

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